|
Pese a las excelentes condiciones naturales que se
registran básicamente en la región patagónica, y a los avances tecnológicos
que han reducido el costo de los equipos, el aprovechamiento de la energía
eólica en el país sigue siendo una materia pendiente.
La participación del sector dentro del parque de generación eléctrica es
mínima. De la capacidad instalada total de algo más de 24.000 MW que existe
a nivel nacional, las plantas eólicas sólo llegan a aportar el equivalente
al 0,001%.
Según el "Plan Estratégico Nacional de Energía Eólica" que tiene en
ejecución la administración kirchnerista, para el 2010 las usinas impulsadas
por los vientos deberían aportar 300 MW de generación, casi diez veces más
que ahora.
Para lograr ese objetivo, la Nación y algunas provincias establecieron
varios incentivos y desgravaciones fiscales que apuntan a facilitarle el
camino a los inversores privados.
Además, por medio de ENARSA —la empresa estatal de energía—se prevé instalar
nuevos parques eólicos en ocho provincias. Ya están en fase experimental
varios aerogeneradores en Comodoro Rivadavia que totalizan 60 MW. Y los
próximos emprendimientos se localizarían en Santa Cruz, Buenos Aires, Río
Negro, La Rioja, Neuquén, San Juan y La Pampa.
En tanto, la firma privada Emgasud y la provincia de Chubut tienen en las
gateras una iniciativa para construir un polo generador que agregaría otros
100 MW de origen eólico.
Según un informe de la consultora Value Partners, la inversión para poner en
marcha una central eólica se redujo notablemente en los últimos 25 años.
En 1980, la instalación de una planta eólica era ocho veces más cara que una
usina convencional. En cambio ahora, con un costo de inversión de US$ 700
por kilowatt generado, la energía eólica se convirtió en una alternativa
competitiva frente a las centrales térmicas a con carbón y combustibles
líquidos.
¿Y cómo les va a los pequeños productores de electricidad, algunos con
equipos eólicos comprados hace una década? En general, se trata de
cooperativas que instalaron parques de pequeña potencia, con la excepción de
la de Comodoro Rivadavia, que con 17 MW, tiene una planta que califica de
mediana.
La única “granja eólica” de la Argentina que no pertenece a una cooperativa,
es de una municipalidad: la de Pico Truncado, con 2,4 MW instalados. Todo el
parque eólico argentino, que a fecha de hoy suma 27,76 MW, se construyó con
aerogeneradores importados, aunque en algunos equipos se usaron torres
locales, y el costo superó o redondeó los 1000 U$ por cada kilovatio
instalado
El único proyecto eólico de magnitud y aparentemente en firme, es el de la
estatal ENARSA, con un primer parque de 60 MW llamado “Vientos de la
Patagonia I”. ENARSA planea instalar 300 MW en unos 3 años, comenzando por
este primer parque eólico de 60 MW en Comodoro Rivadavia, en sociedad con la
Provincia de Chubut. Pero por el momento el cronograma de obra es incierto.
Recientemente el Gobernador de Chubut y funcionarios del gobierno nacional
mencionaron un posible emprendimiento privado con una central térmica de
ciclo combinado mas un parque eólico de 100 MW, en la zona norte de la
provincia de Chubut, con una inversión de 1.240 millones de pesos. Dado el
régimen de vientos, sería un sitio razonable, aunque no tan bueno como
Comodoro Rivadavia, que los tiene mucho mejores. Sin embargo, hay que
recordar que hoy en día la punta de línea de alta tensión en 500 KV (Sistema
Interconectado Nacional) termina en Puerto Madryn, y no llega aún a
Comodoro. La actual línea que conecta a esta ciudad con el resto del país
hacia el norte, no resistiría el agregado de 100 MW eólicos, por problemas
de estabilidad. En suma, todavía no se pueden elegir los mejores lugares,
pero por las mejores razones.
Por otra parte, la empresa mendocina IMPSA planea un parque de 50 MW en la
provincia de La Rioja (Pampa de Arauco), con una primera etapa de cinco
molinos de 1,5 MW de desarrollo propio.
Lo cierto es que los proyectos, algunos muy importantes, que estaban en
danza durante la década del noventa, con paridad 1:1 entre peso y dólar, al
momento de la salida de esta convertibilidad quedaron automáticamente
caducos. Con la devaluación del peso, el precio de la electricidad del MEM
cayó por debajo de los 10 USD/MWh, valor absurdamente bajo. Posteriormente
se fue incrementando “en cámara lenta” hasta los USD 30 /MWh actuales. Las
proyecciones, basadas en los precios de los hidrocarburos, indican que
seguirá subiendo.
Como empresa nuclear y espacial, INVAP ha abordado lo
eólico con originalidad de ideas, y como patagónicos, su
prioridad ha sido la fortaleza. Por ello, la robustez de sus
aerogeneradores IVS 4500, de 4,5 kilovatios, no está basada en el
sobredimensionamiento de componentes, sino en el diseño: hay soluciones
elegantes y simples para cada desafío técnico, amén de materiales de
excelencia y una muy buena terminación. Dos hechos verificables describen
bien nuestros aparatos:
Son tan fuertes que necesitan de un único mantenimiento anual. El único
equipo comparable en robustez es importado, pesa el doble y cuesta el doble.
Los IVS 4500, además, soportan –por diseño- el hielo, la
nieve y una red de caminos que dificulta cualquier mantenimiento. Por eso
hoy se los ve dando “protección catódica anticorrosiva” a equipos petroleros
en la desolación de la estepa, o iluminando puestos de estancia, escuelas y
desta- camentos aislados en la cordillera. Pero últimamente muestran también
su buen funcionamiento en el bombeo de agua.
(fuente INVAP SE)
|